Un docente es mucho más que la persona que se encuentra frente a un aula para enseñar. También una persona con emociones, pensamientos, preocupaciones, y necesidades que, en ocasiones, no son tomadas en cuenta al hablar de educación.
Cada jornada escolar está acompañada de múltiples retos: atender las necesidades de sus estudiantes, responder a las exigencias administrativas, preparar clases y actividades, mantener la convivencia en el aula y, al mismo tiempo, procurar que sus estudiantes aprendan y se desarrollen. Todo esto puede generar emociones como estrés, frustración, preocupación o agotamiento, especialmente cuando no existen suficientes espacios para expresar lo que sienten y recibir acompañamiento.
Hablar del bienestar docente no significa dejar de lado las necesidades de niñas y niños. Por el contrario, cuidar a quienes enseñan también es una manera de cuidar a quienes aprenden (Ashipala et al., 2024).
Comprender el mundo emocional de los docentes
Estar a cargo de niñas y niños implica una gran responsabilidad. Esto representa acompañar a personas que se encuentran en etapas fundamentales de su desarrollo y, además de enseñar contenidos académicos, participan en la construcción de experiencias que pueden influir en la manera en que sus estudiantes se relacionan consigo mismos, con los demás y con el mundo que les rodea.
A esto se le suma el trabajo pedagógico que se realiza constantemente: planear, preparar materiales, evaluar, adaptar actividades, atender diferentes necesidades y buscar estrategias que permitan que sus estudiantes aprendan.
La combinación de estas responsabilidades puede representar una importante carga emocional (Secretaría de Educación Pública, 2025). Por ello, reconocer las necesidades de quienes enseñan no debería considerarse un aspecto secundario de la educación.
La salud mental y el bienestar emocional es un derecho que también tienen aquellos que acompañan y forman a otras personas. Ser adulto, profesional y responsable de un grupo no significa tener que estar bien todo el tiempo. Los docentes también pueden sentirse cansados, frustrados, preocupados o necesitar apoyo, y reconocerlo no disminuye su capacidad profesional.
Docentes como referentes para niñas y niños
Las niñas y los niños necesitan espacios donde puedan sentirse seguros, expresar sus emociones, hacer preguntas, equivocarse y ser escuchados sin sentirse juzgados (Organización Mundial de la Salud, 2021). Uno de los elementos que contribuye a este tipo de espacios, es el bienestar propio del docente.
Un docente que tiene herramientas para reconocer y gestionar sus propias emociones puede encontrar mayores posibilidades para responder ante los desafíos cotidianos del aula (Secretaría de Educación Pública, 2025). Esto no significa que deba mantenerse positivo en todo momento, sino que pueda reconocer lo que está sintiendo, identificar cuándo necesita apoyo y contar con estrategias para afrontar distintas situaciones.
Además, niñas y niños aprenden observando. Las formas en que los adultos expresan sus emociones, resuelven conflictos, piden ayuda y se relacionan con otras personas pueden convertirse en ejemplos para su propio desarrollo socioemocional (Bandura, 1977).
¿Cómo podemos ayudar a quienes acompañan?
Cuidar el bienestar emocional de los docentes no depende únicamente de ellos. Si bien existen estrategias personales que pueden favorecer su bienestar —como fortalecer redes de apoyo, establecer límites, organizar las actividades laborales, dedicar tiempo a actividades placenteras o practicar técnicas de relajación y atención plena— (Secretaría de Educación Pública, 2025) también es importante generar espacios donde los docentes puedan expresar sus inquietudes, compartir experiencias, reflexionar sobre su propio bienestar y encontrar herramientas que les permitan responder a las necesidades de sus estudiantes.
En Niños en Alegría reconocemos que fortalecer la educación también implica mirar a las personas que hacen posible la experiencia educativa todos los días.
Por ello, nuestro trabajo busca acompañar a docentes de Guerrero frente a los retos que enfrentan en las escuelas, brindándoles espacios de formación, herramientas y acompañamiento que contribuyan a fortalecer sus capacidades, al mismo tiempo que favorecen ambientes más seguros y participativos para el desarrollo de niñas y niños.
Conoce el trabajo de Niños en Alegría, súmate como voluntario, apoya nuestras iniciativas o realiza una donación. Escuchar también es una forma de cuidar. Y cuando cuidamos a quienes acompañan a la niñez, contribuimos a construir comunidades educativas más resilientes.
Por: Rachel Domínguez
Referencias
Ashipala, S., Halimani, L., Kisaakye, V., & Wodon, Q. (2024). Mental health and psycho-social support for teachers in Africa: Towards a New Continental Strategy. UNESCO IICBA.
Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice-Hall.
Organización Mundial de la Salud. (2021). WHO guideline on school health services.
Secretaría de Educación Pública. (2025, 9 de septiembre). La salud emocional del docente. Nueva Escuela Mexicana Digital.